miércoles, 20 de abril de 2022

Nueva Guerra, nuevo debate en la izquierda: Parte II, La guerra silenciada o el silencio cómplice otra vez de la socialdemocracia




"Poner en claro el carácter de una guerra es para un marxista la premisa indispensable para decidir el problema de su actitud frente a ella."
(Lenin)

Para los medios oficiales del capitalismo, la Guerra en Europa del Este comenzó el jueves 24 de febrero de 2022, con la entrada de las tropas militares a Ucrania, en la llamada por Putin "Operación Militar de Desnazificación y Liberación de las tierras ucranianas".

Pero como ya vimos en la primera parte de esta serie de análisis sobre estos tiempos (ver "Nueva Guerra, nuevo debate en la izquierda: Parte I, Putin or not Putin, that is a question???"), que tanto la derecha internacional como la socialdemocracia en su clásico genuflexismo y disfrazada de izquierda, nada dicen que este conflicto comenzó en 2014. Nada se dice sobre el genocidio que el fascismo ucraniano, gobierno tras gobierno estos últimos 8 años (incluidos Golpes de Estado), han ejercido sistemáticamente contra la población del Donbass, quienes además, desde un comienzo en que dieron inicio a su proceso de Autodeterminación, se abanderizaron por la causa del socialismo soviético que habían vivido en dichas tierras. Así surgen las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk. Además, no sólo al Donbass han masacrado. Los gobiernos fascistas de Ucrania, incluido Zerenski, han torturado a gitanos y otras etnias; han perseguido, desaparecido y asesinado a la oposición progresista y democrática, empezando por los comunistas ucranianos.

El presidente de Chile, Gabriel Boric, autodenominado izquierda, desde un inicio comenzó a rendir loas a Zelenski como paladín de la resistencia y la libertad, y envió dólares del Fondo para combatir a la pobreza, a el gobierno de Ucrania. Y es sabido que históricamente, dictaduras como la ucraniana, los fondos humanitarios siempre los utilizan en gastos de armas (las armas enviadas por los países de la OTAN no son gratis). Joan Baez rinde pleitesías a Zelenski, pintando cuadros con su rostro. 

¿Desconocen Boric y otras gentes que se definen de izquierda, lo que sucede realmente en el Donbass? Permítannos dudarlo. El tema es que estas gentes en su prueba de la blancura ante el imperialismo yanqui, calificándose como nueva izquierda y con que nada tienen que ver con el comunismo de guerra fría, hacen caso omiso a las causas libertarias de los pueblos del Tercer Mundo, y además, al igual que la socialdemocracia de principios del siglo XX, se casan con la guerra imperialista, apoyando precisamente al bando imperialista. Distintos contextos, distintos tiempos, se termina sirviendo al mismo amo. He ahí el silencio de la socialdemocracia de siempre, el mismo silencio de siempre, la misma complicidad con el imperialismo de siempre.

Los grandes medios hoy no dicen mucho sobre la guerra, salvo algunos partes, y generalmente en favor de triunfos militares de Ucrania. Además, que comienzan a achacarle a Rusia las fosas comunes del genocidio cometido por los nazis ucranianos durante estos 8 años. Las recetas de Goebbels al dedillo, repetir mil veces una mentira, hasta hacerla verdadera. He ahí el silencio científicamente planificado por parte del imperialismo, "cuando la mentira es la verdad" como dice una canción de la banda de rock Divididos.

Con este conflicto bélico, con esta guerra comenzada hace 8 años, de la cual también son parte la invasión imperialista sobre la República Socialista Árabe de Siria (resistida con ayuda rusa), entre otros, se acaba el mundo unipolar, dando paso a uno multipolar, donde China y Rusia juegan un rol en favor de los pueblos más afectados por las políticas imperiales, como con su propuesta de la Ruta de la Seda. Donde el BRICS ya es una alternativa a otras recetas imperiales. 

Ya lo dijeron los revolucionarios marxistas cuando se quiebra la 2a Internacional: Una época de desarrollo revolucionario ha comenzado. La época de los avances lentos, casi imperceptibles, va a ceder el paso a una época de revoluciones, de bruscos saltos hacia delante, quizás de grandes derrotas ocasionales, pero también –tenemos que tener confianza en el proletariado– de grandes victorias a fin de cuentas.

Esta guerra es el manifiesto de la crisis del capital financiero que no da para más y como lo decían nuestros compañeros de hace un siglo atrás, en este minuto tiene que llevar a un cambio de paradigma: o "Socialismo o Barbarie", como dijo Rosa Luxemburgo. La especulación, la inflación sólo son un reflejo de esta crisis. Y la izquierda no debemos temer a las crisis. El único miedo que debemos tener las izquierdas es si esta crisis se resuelve en favor de los explotados o de los explotadores. Y para que se resuelva en favor de los explotados, la izquierda debe posicionarse del lado al cual pertenece: los explotados, de los pueblos oprimidos por el imperialismo (Donetsk y Lugansk), y del lado del pueblo ucraniano oprimido por sus gobiernos fascistas. Entre otros. La izquierda debe dejar de tratar de mantener un modelo capitalista, para dar paso a uno que resuelva las necesidades y demandas de los trabajadores y ciudadanos de a pie: eso que hace mucho llamamos Poder Popular y Socialismo.




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